Hay muchos debates sobre seguridad, por ejemplo: ¿cuantas copias de llaves son necesarias? ¿Es mejor una cerradura electrónica o una mecánica? ¿Cerrojos de seguridad o cerraduras invisibles? Pero sin duda el siguiente es uno de los más interesantes.

Sin embargo, antes de iniciar la discusión es importante emparejar el campo de juego. En primer lugar, no todos los perros son iguales.

Acá nos referimos a perros entrenados apropiadamente y que tienen un temperamento de perro guardián. Si comparamos una alarma con un animal de compañía sin entrenamiento, o de raza muy pequeña, no hay discusión posible.

Con alarmas nos referimos a sistemas de seguridad que funcionan con un nivel de eficacia razonable, como las alarmas monitorizadas. Una alarma que solo hace ruido siempre está en desventaja con respecto a un perro entrenado.

Los sistemas de seguridad monitoreados pueden solicitar ayuda externa, y un perro guardián intervendrá directamente para proteger la propiedad. Esto es una comparación más justa y equilibrada.

Una alarma o un perro, ¿qué es mejor?

Inversión inicial y costes de mantenimiento

El coste exacto de mantener un perro guardián es difícil de determinar. La mayoría de expertos concuerdan que el primer año será el más caro, con una media en gastos por encima de los 1000 euros. Los siguientes años serán más económicos y su vida puede establecerse en unos 12 años.

El precio de las alarmas monitoreadas es fijo, pero varía dependiendo de las opciones disponibles. Una media para un sistema de seguridad monitorizado serían unos 50 euros al mes con un costo de instalación de alrededor de 1000 euros.

Hay muchos costos adicionales que probablemente hagan a la suma un poco mayor cada año. Por ejemplo, cada emergencia tiene un coste adicional.

Efectividad

Las casas con alarma monitorizada sufren en promedio 80% menos robos e intentos de allanamiento que las casas sin ellas. La sola existencia de una alarma es un potente disuasivo para muchos delincuentes e intrusos.

Con los perros es un poco más complicado. Está claro que la expectativa de encontrar un perro potencialmente agresivo es un factor que puede evitar un intento de intrusión. Además, la presencia del perro puede ser un indicador de presencia humana, algo que suele frenar a muchos ladrones.

Así que un perro bien entrenado y ruidoso es casi tan efectivo como estar en casa para evitar un robo.

Entrenamiento y aprendizaje

Con los perros y las alarmas todo se trata de seguir rutinas. Al entrar y salir de casa, debes activar el sistema de seguridad. Y si te quedas sin comida para perros, tienes que ir a la tienda a por más. Sin embargo, con un perro no todo se trata de darle comida y limpiar sus desperdicios.

La rutina de tu perro puede ser muy exigente según tu situación y la raza del perro. Los departamentos pequeños son un reto, y en las casas sin patio los perros pueden necesitar más paseos diarios.

Además, un perro necesitará amor, atención y ejercicio físico, y es tu deber proporcionarlo. El entrenamiento es también necesario, y eso depende mucho del temperamento del perro.

Hay perros que son excesivamente agresivos y que pueden causar problemas incluso a visitantes autorizados. Desactivar una alarma es más fácil que con un perro.  

Conclusiones

Las alarmas funcionan y no requieren gran atención una vez asumes la rutina de activarla y desactivarla. Para los usuarios que no están nunca en casa, una alarma monitorizada es mucha mejor opción. Un perro requiere atención y cariño, y no puedes dárselo si no estás en casa.

Los perros, por otra parte, no necesitan activación. Una vez que un perro asume tu hogar como un territorio que defender no necesitarás activar su modo guardián al salir.

Ciertamente hay más que aprender cuando se trata de un perro, pero un sistema ideal sería utilizar ambos, perro y alarma, algo que muchos propietarios deberían considerar.

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